Las islas de Tenerife y Gran Canaria se preparan para recibir al papa León XIV con un conjunto de medidas extraordinarias destinadas a gestionar la afluencia masiva de personas y asegurar el buen desarrollo del evento. Entre las propuestas más destacadas se encuentra la posible suspensión de la actividad lectiva y la promoción del teletrabajo en ambas islas.
Específicamente, la suspensión de clases se baraja para el 11 de junio en Gran Canaria y el 12 de junio en Tenerife, coincidiendo con las fechas programadas para la estancia del pontífice en cada isla. Esta iniciativa ya ha sido comunicada a la Consejería regional de Educación, según informó Anselmo Pestana, delegado del Gobierno en Canarias, tras una reunión de coordinación.
“"Estas decisiones buscan garantizar que esto salga bien ante un evento que calificó como el mayor reto al que se ha enfrentado desde que asumió el cargo."
Además de la educación, se ha instado tanto al sector público como al privado a facilitar el teletrabajo “en la medida de lo posible” durante esos días. El objetivo principal de estas acciones es reducir los desplazamientos, optimizar la movilidad y prevenir congestiones de tráfico que podrían surgir debido a la movilización de miles de asistentes.
El operativo en Tenerife, que se detallará en una reunión específica el próximo lunes, incluirá importantes restricciones de tráfico y un amplio despliegue de seguridad. Las autoridades anticipan que la asistencia podría superar las previsiones, por lo que se trabaja intensamente en la coordinación para definir itinerarios, reservar espacios y establecer cortes de circulación que afectarán a numerosos puntos a lo largo del recorrido papal.
Este dispositivo de seguridad y movilidad, calificado por Pestana como “nunca visto” en Canarias, contará con la participación de la Guardia Civil, Policía Nacional, policías locales, agentes de tráfico y otros organismos públicos. Se espera incluso la llegada de refuerzos desde la península para garantizar la seguridad y la fluidez de los desplazamientos de las decenas de miles de personas que se congregarán.
Las autoridades hacen un llamamiento a la ciudadanía para que colabore, evite el uso del vehículo privado en la medida de lo posible y respete todas las indicaciones de movilidad. El propósito final es que la visita del Papa transcurra con seguridad, minimizando las interrupciones en la vida cotidiana de las islas y proyectando una imagen de organización y eficiencia ante un acontecimiento de relevancia internacional.




