Los errores de Willy Villar que llevaron al descenso del CB Gran Canaria

La ineficacia en fichajes, mala planificación y tardanza en el cambio de entrenador marcaron la temporada del club.

Imagen genérica de una cancha de baloncesto por la noche.
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Imagen genérica de una cancha de baloncesto por la noche.

La dirección deportiva del CB Gran Canaria, encabezada por Willy Villar, enfrenta críticas tras el descenso del equipo, marcado por fichajes ineficaces y una planificación cuestionada.

La reciente pérdida de categoría del CB Gran Canaria, a pesar de contar con uno de los presupuestos más altos de la ACB, ha puesto en entredicho la labor de Willy Villar al frente de la dirección deportiva. Su continuidad en el cargo parece estar en duda tras tres temporadas previas calificadas por él mismo como un "trienio dorado", en las que el club cosechó éxitos como un título y un subcampeonato de la Eurocup, además de varias clasificaciones para la Copa del Rey y los playoffs por el título.
La presente temporada marcó un punto de inflexión. La decisión de cambiar la Eurocup por la Basketball Champions League, aunque buscaba mejorar ingresos y descanso, implicó la necesidad de contar con cinco jugadores de formación (cupos) en lugar de cuatro. La dificultad para encontrar jugadores de nivel para estas posiciones, sumada a la lesión de Carlos Alocén, comprometió la plantilla desde el inicio. La situación se agravó con la gestión de minutos de Jaka Lakovic, quien solía utilizar a solo diez jugadores, obligando a subir a canteranos como Lucas Maniema y Eetu Heinonen para cumplir normativas, lo que a su vez dejaba a jugadores profesionales fuera de las convocatorias.
La salida de John Shurna y su reemplazo por Louis Labeyrie generó controversia. Labeyrie no logró integrarse ni en el vestuario ni en el sistema de juego de Lakovic. La renovación del núcleo del equipo, incluyendo a Andrew Albicy y Mike Tobey, tampoco rindió al nivel esperado. Contrario a la idea de una plantilla más física y rápida, el equipo se convirtió en el más lento y de menor anotación de la ACB.
Ante la falta de puntos y resultados, y la lesión de Miquel Salvó, Villar optó por un cambio polémico: prescindir de Braian Angola para fichar a Kassius Robertson. Angola demostró su valía en la Euroliga con el Asvel, mientras que Robertson ofreció un rendimiento irregular. La apuesta por Chimezie Metu tras su lesión de Aquiles sí resultó positiva, especialmente en la ofensiva final de la temporada, tras el cambio de entrenador.
La persistencia de Jaka Lakovic en el banquillo, a pesar de los malos resultados y la pérdida de sintonía con la plantilla, fue uno de los puntos más criticados. La afición clamaba por su destitución, pero Villar se aferró a los éxitos pasados para justificar su continuidad. El relevo tardío de Lakovic por Néstor Che García revitalizó al equipo, destacando el rendimiento de Isaiah Wong y Nico Brussino, pero no fue suficiente para evitar el triple empate que condenó al descenso.
El fichaje de Brandon Jefferson para la base, en lugar de un jugador que aportara más anotación y fluidez, también fue cuestionado. La decisión obligó a dejar fuera de rotación a Kur Kuath, dejando al equipo con un solo pívot natural, Mike Tobey, quien además firmó sus peores números. La supuesta falta de pívots comunitarios en el mercado contrastó con los fichajes de otros equipos como Zaragoza, Joventut o Girona. La llegada de Ondrej Balvin a prueba y su posterior salida generaron aún más dudas sobre la gestión deportiva.
Se desmiente la leyenda urbana de que Villar fuera responsable del descenso de Zaragoza o Estudiantes. En el club maño, logró el ascenso en la temporada 2012-13. En el Estudiantes, llegó tras un descenso previo, pero el equipo fue repescado. Durante la pandemia, el equipo madrileño iba último, pero el descenso no se materializó hasta mayo de 2021, cuando Villar ya estaba en el CB Gran Canaria.