La Luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol, ocultando hasta un 77% del disco solar en un evento que durará aproximadamente desde las 18:55 hasta las 20:45 hora canaria. Aunque la totalidad del eclipse no será visible desde el archipiélago, la fase parcial ofrecerá un espectáculo prolongado para su observación.
Jonay González, coordinador de investigación del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), destaca que estos fenómenos son una oportunidad para despertar el interés por la astronomía y comprender la geometría del sistema Sol-Tierra-Luna. Señala que la fase parcial, al durar más tiempo que la totalidad, permite seguir la evolución del eclipse con mayor detalle.
Para facilitar la observación, el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología ha organizado las denominadas 'atalayas cósmicas' en las ocho islas canarias. Estos puntos de observación estarán operativos el 12 de agosto, desde las 18:30 hasta las 21:30, donde se repartirán gafas homologadas y habrá divulgadores científicos.
Los lugares seleccionados incluyen Caleta de Sebo (La Graciosa), La Santa (Tinajo, Lanzarote), Poblado de Atalayita (Antigua, Fuerteventura), Tejeda (Gran Canaria), Playa de San Juan (Tenerife), Valle Gran Rey (La Gomera), Tazacorte (La Palma) y La Frontera (El Hierro).
El director del museo, José Gilberto Moreno, espera una gran afluencia de público, estimando que la iniciativa podría movilizar a un porcentaje significativo de la población insular. Se recuerda la importancia crucial de utilizar gafas homologadas o filtros certificados para evitar lesiones oculares irreversibles.
El eclipse máximo se alcanzará a las 19:54 horas, momento en el que el Sol adquirirá un aspecto de 'cruasán dorado'. Los expertos recomiendan buscar un horizonte despejado hacia el oeste o noroeste, y situarse por encima del mar de nubes para una mejor visibilidad.
Aunque la fase de totalidad, que permite observar la corona solar, no será visible en Canarias, la fase parcial sigue siendo valiosa para la ciencia. Según González, estos eventos pueden utilizarse para estudiar otros objetos astronómicos, como asteroides o planetas, al ocultar temporalmente objetos situados detrás del Sol.




