La vida prospera incluso en los entornos más remotos y oscuros del planeta. A profundidades de entre 1.000 y 2.000 metros, los montes submarinos de las Islas Canarias albergan un ecosistema vibrante y complejo que sirve de refugio a cientos de especies marinas. Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) están comenzando a desvelar los secretos de estos volcanes submarinos.
Los datos preliminares, recogidos a bordo del buque oceanográfico Odón de Buen, revelan la presencia de diversas especies de esponjas y corales, formando lo que el investigador Pablo Martín-Sosa describe como "un ecosistema muy rico". Esta riqueza biológica rivaliza con la de los ecosistemas de superficie, a pesar de la ausencia de luz solar directa.
La profundidad a la que se encuentran estos montes submarinos los ha mantenido prístinos y ajenos a la presión humana. "Al encontrarse a tanta profundidad, no han sido sometidas a la presión humana, y eso se nota en los ecosistemas", señala Martín-Sosa, destacando su carácter excepcional como oasis científico.
Durante una campaña de 21 días, el equipo de la campaña Cansemos exploró el suroeste y noreste del archipiélago. Un intento previo hace dos años se vio limitado por las capacidades del buque Ángeles Alvariño para alcanzar estas profundidades con seguridad. Las zonas investigadas incluyen los montes Rybin, Ancor, Dacia y Nico Sur (al norte de La Graciosa y Lanzarote), y Drago, The Paps, Echo y Bimbache (al sur de El Hierro).
Estos archipiélagos submarinos, declarados Lugares de Importancia Comunitaria (LIC) y espacios marinos protegidos de la Red Natura 2000, son objeto de estudio para cartografiar sus hábitats bentónicos y comunidades biológicas. Los trabajos, que se extenderán hasta 2026, buscan proporcionar una base científica para su gestión y protección.
La información obtenida es crucial, ya que estos montes son potenciales enclaves para la minería de tierras raras. Martín-Sosa afirma que "la existencia de estas comunidades sensibles no es compatible con un tipo de uso extractivo", sugiriendo que los hallazgos científicos deberían zanjar el debate sobre la viabilidad de la minería en estas áreas.
Se prevé la implementación de un plan de gestión y seguimiento a lo largo del tiempo para estas Zonas de Especial Conservación (ZEC), centrado especialmente en la parte biológica, para asegurar la preservación de estos valiosos ecosistemas submarinos.




