El reconocido chef Erlantz Gorostiza, de origen vasco pero con una profunda conexión con Canarias tras más de quince años en Tenerife, ha materializado dos ambiciosos proyectos personales en el recién renovado Gran Hotel Taoro de Puerto de la Cruz. Junto a Lava, su propuesta más íntima centrada en el fuego, ahora presenta Amalur, un espacio que rinde homenaje a la 'madre tierra' y a los elementos naturales: tierra, agua, aire y fuego.
Quienes han colaborado con Gorostiza destacan su dedicación y meticulosidad en cada detalle, no solo en la elaboración de los platos, sino también en el diseño y la atmósfera de sus restaurantes. Este compromiso se refleja en Amalur, concebido como un bistró con una carta extensa que se distancia de la rigidez de los menús degustación, ofreciendo una experiencia más flexible y accesible para los comensales.
Entre las propuestas iniciales que han cautivado a los visitantes se encuentran el pan brioche a la brasa con mantequilla cítrica, una selección de croquetas de carne fiesta y de calabaza asada con queso ahumado, y un exquisito carabinero de La Santa (Lanzarote) a la brasa con sobrasada. La carta continúa con opciones como el steak tartar y el tartar de tomate, ambos elogiados por su calidad, y unos torreznos crujientes acompañados de papa bonita revolcona, cuya preparación, según el chef, requiere una semana de dedicación.
La preparación de los torreznos le lleva una semana pero sin duda ninguna el resultado es el mejor que he probado en mi vida: nada grasientos y un plato elegante que habla de la memoria gastronómica pero con técnicas modernas manejadas con conocimiento y buen criterio.
El menú de Amalur también explora el mundo marino con una lubina curada y cocinada a la brasa, trinchada ante el comensal y servida con papas arrugadas, tomates cherrys al ajillo y mojos. Un plato que evoca la tradición canaria. Además, Gorostiza recupera un clásico del Hotel Taoro: el solomillo Wellington a la canaria, con mojo rojo en su interior, papas fritas y pimientos del padrón, una combinación que, según el chef, justifica por sí sola la visita al restaurante.
La experiencia culmina con una impresionante selección de postres presentados en un carro, donde el equipo de sala detalla las múltiples opciones dulces. Entre las elegidas, el tradicional babá y un soufflé de chocolate. La armonía gastronómica se complementa con una cuidada selección de vinos, incluyendo un champagne Taittinger, un blanco Bimbache 2023 de El Hierro, un tinto Viña Sastre 2023 de Ribera del Duero y un Moscatel de vendimia tardía de la bodega Ochoa de Olite (Navarra), destacando el profesionalismo del equipo de sala y sumillería.




