El Manto y Saya: Tradición y Coquetería en La Palma

La indumentaria de la tapada, con raíces históricas, se mantuvo en La Palma desafiando prohibiciones y evolucionando hasta el siglo XIX.

Imagen de una mujer con el traje tradicional de manto y saya de La Palma, con paisaje volcánico al fondo.
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Imagen de una mujer con el traje tradicional de manto y saya de La Palma, con paisaje volcánico al fondo.

La indumentaria tradicional de la 'tapada' y el 'manto y saya' tuvo una notable persistencia en La Palma hasta mediados del siglo XIX, conservando elementos de coquetería y rebeldía frente a las normativas de la época.

La supervivencia de indumentarias antiguas es un legado cultural clave para el patrimonio etnográfico. La Palma se distinguió en Canarias por conservar la vestimenta de la 'tapada' y la variante del 'manto y saya' como atuendo cotidiano femenino hasta mediados del siglo XIX. Aunque las corrientes románticas de finales de ese siglo la recogieron como un rasgo costumbrista, su uso diario declinó, integrándose hoy en la vestimenta tradicional de la isla.
Esta prenda, también conocida como 'tapadas de un ojo', 'cobijado' o 'encubiertas', fue prohibida en España durante los siglos XVI, XVII y XVIII a través de diversas pragmáticas reales. A pesar de las leyes represoras y las multas, estas normativas no parecieron arraigar con fuerza en La Palma. La lejanía de la metrópoli, la ausencia de conflictos y la aceptación social local explican la conservación de su empleo en la isla.
La 'tapada' consistía en envolver cabeza, pecho y rostro con el manto, buscando el anonimato y la coquetería. La diferencia con el 'manto y saya' radica en que, en la primera, el rostro se oculta voluntariamente (manto y saya negros, sin sombrero), mientras que en la segunda, el rostro va descubierto, se usan distintos colores, el manto se lleva sobre los hombros o cabeza y se complementa con sombrero. Esta última es una variante tardía que convivió en el siglo XIX.
Diversos autores señalan un origen musulmán para esta prenda, pero Carmen Bernis discrepa, señalando que las españolas empezaron a taparse la cara medio siglo después de la expulsión de los musulmanes. Mientras las mujeres musulmanas se tapaban por imperativo social, las españolas lo hacían para gozar de libertad y por coquetería, en rebeldía contra las costumbres y leyes. Para ellas, no era un signo de pudor, sino de 'provocativa coquetería'.
En La Palma, el 'manto y saya' se compone de tres enaguas y una pieza que se coloca sobre los hombros o la cabeza. La 'tapada' se distingue por ocultar el rostro con el manto. Documentos como un inventario de 1642 mencionan a 'vna tapada' que hizo una donación anónima al Santuario de Nuestra Señora de las Nieves, sugiriendo la implantación temprana de esta indumentaria en la isla.
En el Valle de Aridane, el 'manto y saya' era objeto de dote y herencia. Testamentos de los siglos XVIII y XIX detallan legados de estas prendas. Una curiosa referencia de 1765 describe hombres vestidos de mujeres con 'mantos y sayas' durante la Bajada de la Virgen, sugiriendo una posible manifestación carnavalesca. Documentalmente, 'manto y saya' se refiere a las dos piezas, mientras que 'tapada' alude al uso de ocultar el rostro.
Un litigio en Santa Cruz de La Palma entre 1764 y 1781 revela que figuras de la alta sociedad, como doña Tomasa de Sotomayor, usaban el manto para ocultar su rostro, confirmando que las clases altas palmeras adoptaron la figura de la 'tapada'. Esto corrobora que, durante los siglos XVII y XVIII, el 'manto y saya' y el 'manto para tapar el rostro' eran habituales en La Palma entre mujeres de diversas clases sociales.
En el siglo XIX, escrituras de 1834 documentan el 'manto y saya' como parte destacada del ajuar femenino. Alrededor de 1846, Antonio Lemos Smalley describe en 'Usos y costumbres de los aldeanos de esta isla de La Palma' cómo las mujeres usaban 'mantas y sayas y sus sombreros' en las bodas, siendo la primera vez que se documenta el sombrero como complemento. Láminas y fotografías posteriores confirman esta indumentaria, con el manto sobre los hombros en lugar de la cabeza, especialmente a finales del siglo XIX y principios del XX.
Actualmente, el 'manto y saya' se viste con sombrero de copa, a excepción del estilo de Los Llanos de Aridane. El gesto de ocultar el rostro, la 'tapada', ha pasado a formar parte del patrimonio social y etnográfico de La Palma.