Hace veinte años, un grupo de valientes alfombristas de La Orotava desafió las convenciones al crear una alfombra que representaba a Jesús guiando una embarcación repleta de personas africanas, en un contexto de debate xenófobo en las Islas Canarias. Aquella iniciativa pionera, que causó sensación y polémica, ha sentado escuela, y este año, cinco alfombras han lucido explícitamente mensajes de acogida y un "mundo para todos".
La evolución de esta tradición, que se remonta a 1847, es notable. Si bien los motivos religiosos y geométricos siguen presentes, como el homenaje a la Virgen del Carmen en la plaza consistorial, el mensaje de solidaridad con la migración ha cobrado una fuerza sin precedentes. Este año, la alfombra principal en la plaza del ayuntamiento rinde tributo a la labor de Cruz Roja en la atención a los migrantes, utilizando además arenas de Las Cañadas del Teide.
Otras alfombras han abordado temas contemporáneos, como la imagen de una madre con su hijo negro, la paz como bandera, o incluso la compleja relación entre el ser humano y la inteligencia artificial. Estos tapices efímeros, creados con esmero por diversos colectivos y asociaciones, atraen a numerosos visitantes y turistas, consolidando la fiesta como uno de los grandes eventos anuales de Tenerife.
La celebración, que incluyó la previa del miércoles con degustación de vinos y actividades en diversos locales, culminó con la procesión del Corpus. A pesar de la ausencia de algunas autoridades debido a la visita del Papa León XIV a Gran Canaria, la edición de este año será recordada por el florecimiento de mensajes de paz y solidaridad en las calles de La Orotava.




