La decisión de los empleados surge de la preocupación por la ausencia de un protocolo de seguridad claro para la operación del MV Hondius, un buque que transporta pasajeros que han estado en contacto con afectados por hantavirus. A pesar de la inminente llegada del crucero, prevista para la madrugada del domingo, los trabajadores afirman no haber recibido detalles sobre cómo se gestionará la situación.
“"La gente está cagada de miedo."
La inquietud se extiende más allá de la operación del buque, ya que los trabajadores señalan que el puerto de Granadilla carece de los medios habituales para responder a una emergencia en fondeo, como la ausencia de remolcadores. Esta situación genera dudas sobre la capacidad de respuesta ante posibles incidentes, como la necesidad de evacuar a alguien o trasladar medicación.
El malestar ya se había manifestado el viernes anterior, cuando los trabajadores se concentraron cerca del Parlamento de Canarias para exigir información. En dicha protesta, se escucharon lemas como “No somos plátanos” y “queremos trabajo, no enfermedad”, reflejando la frustración ante lo que consideran una falta de consideración hacia su seguridad.
Aunque desde otros ámbitos sindicales se ha transmitido un mensaje de tranquilidad, asegurando que el operativo es seguro y que no habrá contacto directo con los pasajeros, los trabajadores insisten en su demanda de información, protección y respeto. Argumentan que, si bien el puerto es considerado de “segunda fila” para la actividad de reparación naval, se les exige asumir riesgos de “primera fila” sin las garantías adecuadas.




