El crucero MV Hondius atracó en el puerto de Granadilla en medio de una gran expectación mediática y política. La instalación, que en su día fue símbolo de controversia, se convirtió en el epicentro de un operativo de rescate que evidenció las tensiones entre las administraciones. La llegada del navío, con un aspecto algo deteriorado, se produjo al amanecer, con la presencia de fuerzas de seguridad y medio centenar de periodistas.
La noche previa al desembarco estuvo marcada por la polémica. El presidente del Gobierno autónomo había expresado su frustración por la falta de información y las contradicciones en las comunicaciones por parte de las autoridades del Gobierno central. A pesar de respetar las competencias, el presidente autonómico insistió en la necesidad de tener voz en las decisiones y acceso a toda la información, sintiéndose defraudado por lo que consideró una deslealtad.
“"No nos va a distraer el ruido, estamos aquí por responsabilidad y solidaridad, para resolver esta situación con las máximas garantías sanitarias e impedir así cualquier riesgo de contagio."
La situación escaló con una campaña de desprestigio contra la actitud del presidente autonómico, filtrándose información sobre supuestas llamadas y mensajes que, según el Ejecutivo canario, carecían de valor real. Esta presión llevó al presidente a convocar una rueda de prensa nocturna donde afirmó que el Gobierno autonómico no autorizaba el fondeo del Hondius en Granadilla, una declaración que generó críticas por su inviabilidad práctica.
El desembarco de los pasajeros se realizó con un estricto protocolo de seguridad. Los primeros en abandonar el buque fueron los ciudadanos españoles, ataviados con indumentaria de aislamiento de color azul. Fueron trasladados en autobuses de la Unidad Militar de Emergencias (UME) hacia el aeropuerto, donde un avión les esperaba para volar a Madrid. Durante el operativo, se observaron algunas irregularidades en el uso de los equipos de protección por parte de los pasajeros.
La gestión del evento también fue criticada por la falta de previsión para los medios de comunicación, que carecieron de servicios básicos. La presencia de diversas autoridades, incluyendo a un representante de la Organización Mundial de la Salud, subrayó la relevancia internacional del incidente. La ministra del Gobierno central se felicitó por el éxito del operativo, reiterando el compromiso con la responsabilidad y la solidaridad, y pidiendo al Gobierno canario que permitiera trabajar a las autoridades centrales.




