La incautación se produjo el pasado 4 de mayo, cuando los perros de la Unidad de Guías Caninos, Harry y Alma, alertaron sobre la posible presencia de droga en un paquete que contenía toallas. Este hallazgo se enmarca dentro de los controles habituales que se realizan en el centro penitenciario.
Tras la alerta de los canes, el envío fue sometido a un examen con escáner, que reveló anomalías en las costuras de las prendas. Posteriormente, los agentes confirmaron que en su interior se ocultaban las sustancias estupefacientes, que fueron inmediatamente requisadas.
“"Se trata de un servicio rutinario en el marco de actuaciones de control y prevención de entrada de sustancias estupefacientes en el recinto."
Estos controles, realizados periódicamente en colaboración con Instituciones Penitenciarias, tienen como objetivo principal localizar y evitar la entrada de drogas, tanto en el interior de la prisión como en la paquetería destinada a los internos, enviada por familiares.




