El presunto agresor sexual, que fue sorprendido en abril realizando tocamientos a una usuaria en un centro del Cabildo en Gran Canaria, ya había levantado sospechas en marzo. En aquella ocasión, fue visto en la habitación de la misma víctima, una usuaria con autismo y deficiencia mental severa, realizando un "gesto raro en el pantalón". Los empleados, preocupados, decidieron estar alerta hasta que el 30 de abril lo encontraron en la cama con la víctima, practicándole tocamientos.
Así consta en el auto judicial que acordó el ingreso en prisión provisional del investigado, quien acumula antecedentes penales. Se le imputa un presunto delito de agresión sexual a una persona con la voluntad anulada por incapacidad para consentir, concurriendo la agravante de especial vulnerabilidad.
Según la declaración de un testigo, el trabajador accedió a la habitación de la víctima, donde se encontraba sola con otra usuaria, y "estaba realizando actos de naturaleza sexual que la víctima no tiene la capacidad de consentir". El testigo, cuya declaración se describe como "firme, persistente y con detalles aptos para su corroboración", observó la escena desde el pasillo y, al entrar, "pudo ver perfectamente al presunto agresor de perfil tocándole el pecho" a la víctima mientras llevaba una mano de ella a su zona genital.
La resolución judicial destaca que la víctima no era usuaria del área asignada al trabajador investigado, por lo que no existía justificación para su presencia en la habitación. La magistrada que decretó la prisión provisional considera que existe riesgo de fuga, de actuación contra la víctima o de influencia sobre pruebas y testigos, dada la posible pena de 5 a 10 años de prisión.




