El proyecto de centro de reparaciones náuticas de gran eslora en el puerto capitalino, impulsado por el grupo Rodritol, entra en su segunda etapa. Tras diez años de trámites y contratiempos, los hermanos Juan Carlos y Octavio Rodríguez Toledo han comenzado la construcción de tres nuevas edificaciones que albergarán talleres, oficinas y salas de reuniones.
La primera fase, centrada en el taller de reparaciones, comenzó a operar a finales de 2024, atendiendo hasta la fecha 123 embarcaciones en varada y seis a flote. A pesar de las cifras positivas, la inversión supera ya los diez millones de euros, una cifra considerablemente mayor a la prevista inicialmente.
Los propietarios expresan optimismo con el arranque de esta nueva fase, que esperan concluir en 2027. Confían en que, una vez finalizadas las obras, podrán captar el 100% del mercado de embarcaciones de gran eslora. Reconocen que el proyecto les ha supuesto un gran esfuerzo personal y profesional.
El camino no ha estado exento de dificultades, desde problemas con la urbanización del terreno hasta el rechazo inicial de vecinos. Sin embargo, los hermanos Rodríguez Toledo defienden la legalidad y legitimidad del proyecto, cumpliendo con todas las condiciones establecidas por la Autoridad Portuaria de Las Palmas.
Este nuevo centro, que complementa al varadero del Muelle Deportivo especializado en embarcaciones más pequeñas, cuenta con grúas de gran capacidad y un pantalán para servicios a flote. Ha permitido a embarcaciones que operan en las islas dejar de viajar a la península para sus reparaciones, atrayendo también a clientes internacionales.
La empresa destaca la alta exigencia en los trabajos de reparación y pintura de yates de lujo, implementando altos estándares de calidad y medidas medioambientales. Clientes como la Armada, la Guardia Civil o Salvamento Marítimo confían sus embarcaciones a Rodritol, que genera más de 20 puestos de trabajo directos.




