La Universidad de La Laguna (ULL) se ha posicionado frente al uso fraudulento de la inteligencia artificial mediante la adquisición de diez detectores de frecuencia. Estos dispositivos, con un coste inferior a 50 euros por unidad, están siendo probados actualmente para localizar aparatos que facilitan las trampas en exámenes, como nanopinganillos, gafas inteligentes o relojes.
El vicerrector de Docencia de la ULL, José Manuel García Fraga, explicó que los detectores se han empleado en varios exámenes durante el curso y que la universidad está elaborando instrucciones para su uso generalizado en todos los centros. Los aparatos, similares a un walkie-talkie, son capaces de detectar cualquier tipo de señal, incluyendo la de teléfonos móviles, incluso si están apagados, siempre que se pasen relativamente cerca del alumnado.
Hasta la fecha, la ULL no ha detectado ningún caso de uso fraudulento de IA, pero sí registró un falso positivo. García Fraga detalló que el dispositivo se activó repetidamente para un alumno que fue reubicado, sospechando de una posible interferencia de la red wifi.
Varias comunidades autónomas planean usar estos detectores en la selectividad, y Canarias no descarta su uso puntual en la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Sin embargo, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) no considera su aplicación por el momento, argumentando que no son completamente fiables y que un falso positivo podría generar estrés adicional en los estudiantes.
El vicerrector de Docencia de la ULL también señaló que el uso fraudulento de la IA deja indicios en la redacción, el contenido y el uso de argot o adjetivos, así como en la consulta de información general de internet en lugar de fuentes específicas de estudio. Subrayó que estos dispositivos son más eficaces en exámenes memorísticos, un formato que la selectividad busca evitar en favor de preguntas competenciales que valoran la reflexión y la relación de contenidos.
García Fraga abogó por un buen uso de la IA como herramienta de apoyo, comparándolo con la aceptación generalizada de las calculadoras en el ámbito académico.




