La Fundación Juan Negrín ha dado protagonismo a los testimonios de la infancia durante la Guerra de España (1936-1939), a menudo olvidados en la construcción historiográfica. La experta en Historia de la Cultura Escrita, Verónica Sierra, presentó en una conferencia en Las Palmas de Gran Canaria su trabajo de rescate de estas "palabras huérfanas", que incluyen cartas, dibujos y redacciones escolares.
Sierra explicó que su interés por los documentos infantiles surgió durante su doctorado, motivada por la escasez de investigación en España comparada con otros países. "Empecé a recabar todos estos testimonios que van desde cartas y tarjetas postales hasta dibujos, cuadernos escolares, periódicos que los propios niños también hacían o diarios", detalló, complementando la producción memorialística posterior.
La historiadora enfatizó la importancia de priorizar los "propios documentos" de los niños para devolverles la voz. Señaló que los historiadores a menudo construyen la memoria infantil desde una perspectiva adulta, pero que este trabajo busca "rescatar una serie de testimonios para que veamos cómo los niños y las niñas vivieron y concibieron lo que ocurrió en esos años".
Sierra defiende que la infancia no fue una "mera espectadora" ni una "víctima pasiva" durante la guerra. En un contexto "totalmente ideologizado", los niños vivieron el adoctrinamiento y actuaron como "testigos y narradores de esos hechos en el mismo nivel que los adultos".
La investigadora criticó la visión que minimiza la experiencia infantil, considerando que sus vivencias "tienen menos importancia o tiene menos impacto". Subrayó que la guerra supuso para muchos niños "una infancia que va a perder la infancia", una maduración precoz y "unos traumas que se arrastrarán toda la vida", tanto para los que permanecieron en España como para los evacuados a otros países.




