Desde el año 2022, la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de la Universidad de La Laguna (ULL) ha registrado niveles de gas radón superiores a los 300 Bq/m3 en varias aulas de la planta baja, superando el límite sanitario establecido por ley. Fue el año pasado cuando se decidió clausurar estas aulas, afectando a cerca de mil alumnos.
Los estudiantes han sido reubicados en las llamadas "Aulas de Caja Canarias", salas de estudio que resultan poco adecuadas para la docencia. Según la Delegación de Estudiantes de Ingeniería Informática, la disposición de las mesas y sillas obliga a que la mitad de los alumnos asistan a clase de espaldas al profesor, y la visibilidad de la pizarra o las diapositivas es un problema constante. La universidad ha instalado televisores para intentar paliar esta situación.
La lentitud y la falta de transparencia en la gestión del problema son las principales críticas de los alumnos. Aseguran que la Universidad no ha comunicado oficialmente la situación ni los plazos de regreso a las aulas. A pesar de las quejas formales presentadas por escrito a varios Vicerrectorados desde el pasado mes de julio, la situación persiste, generando frustración y preocupación por la calidad docente y la salud.
La solución implementada por la Universidad ha sido la instalación de un sistema de ventilación forzada en una de las aulas afectadas. Sin embargo, los estudiantes de ingeniería consideran esta medida como "banal y deficiente", proponiendo alternativas más eficientes como la sustitución completa del suelo para sellar el paso del gas. Advierten que la ventilación forzada es una solución "barata" y poco práctica, además de generar ruido.
El gas radón, un elemento radiactivo, inodoro e incoloro, se origina de forma natural por la desintegración del uranio en el suelo y las rocas. Su acumulación en espacios cerrados aumenta el riesgo de cáncer de pulmón. Dada la naturaleza volcánica del archipiélago, la presencia de radón es una preocupación, y el Real Decreto 1029/2022 establece el límite de referencia.
La Gerencia de la Universidad de La Laguna, a través de su responsable Lidia Pereira, defiende la actuación de la institución, calificándola de "pronta, inmediata y transparente". Pereira asegura que se informó a los estudiantes desde el primer momento y que las mediciones técnicas requieren un periodo específico. Niega la falta de información, afirmando que existen cartelerías con códigos QR en los espacios medidos que remiten al laboratorio responsable.
Respecto a la solución de ventilación forzada, la Gerencia sostiene que las decisiones técnicas corresponden a los expertos y que la opción de levantar el suelo "no es viable en este momento". Pereira garantiza que los alumnos y profesores no han corrido peligro y que la Universidad ha actuado en salud preventiva. Sin embargo, no ofrece certezas sobre el plazo de regreso a las aulas, a la espera de que concluya el periodo de medición.




