Mariano Hernández Zapata, consejero de Transición Ecológica y Energía, afirmó que esta central flotante representa la única opción viable a corto plazo para asegurar el abastecimiento energético en la isla. La medida surge ante el “riesgo real” de un cero energético, según lo expuesto por el consejero durante una comisión parlamentaria en respuesta a una pregunta de NC-bc.
El consejero detalló que el barco aportaría 100 megavatios de “emergencia”, en un contexto donde el déficit eléctrico de Gran Canaria se estima en 138 megavatios. Zapata enfatizó que se trata de una solución “temporal y puntual”, comparándola con los “botes salvavidas” que se utilizan en situaciones críticas para evitar el hundimiento de un buque.
Además de la central flotante, el ejecutivo autonómico explora otras alternativas provisionales. Se está tramitando una planta de casi 20 megavatios en El Goro, en el municipio de Telde, actualmente en exposición pública, y otra instalación adicional de 15 megavatios. Estas acciones se enmarcan en la estrategia de “descarbonización” del archipiélago, aunque el sistema eléctrico de varias islas enfrenta una “situación crítica”, según un informe de Red Eléctrica.
“"Gran Canaria no ha salido bien parada del último concurso eléctrico porque, según expuso, no cubre toda la demanda."
Zapata confía en que el Estado convoque un nuevo concurso “de manera inminente” para la renovación de centrales térmicas, lo que podría evitar la necesidad de la central flotante y las plantas de emergencia si cubre la demanda real de Gran Canaria. También destacó la “sensibilidad” de la Autoridad Portuaria al evaluar la idoneidad de la central flotante, aunque la decisión final sobre la ocupación del espacio portuario recaerá en dicho organismo.
La presidenta de la Autoridad Portuaria, Beatriz Calzada, había expresado en noviembre su preocupación inicial por la posible incompatibilidad del barco con la seguridad operativa marítima, pero solicitó más tiempo para un estudio exhaustivo del proyecto.




