El organismo estatal ha calificado esta actuación como una necesidad inaplazable. Los sensores instalados actualmente, basados en tecnología de dispersión frontal, ofrecen datos erróneos cuando la calima es intensa, lo que obliga al personal a intervenir manualmente para evitar la difusión de información incorrecta a los usuarios.
El contrato contempla la instalación de transmisómetros, equipos basados en absorción que resultan más precisos para las condiciones climáticas específicas de la isla. Esta medida responde a una constatación técnica de la Autoridad Nacional de Supervisión de Servicios Meteorológicos, cuyo cumplimiento es obligatorio para mantener los estándares de seguridad exigidos en la navegación aérea.
La falta de ejecución de esta mejora podría derivar en sanciones administrativas y comprometer la fiabilidad de las operaciones aeroportuarias. Aunque el plazo de ejecución se ha fijado inicialmente en tres meses, la complejidad logística derivada de la insularidad podría influir en los tiempos finales de instalación.




