Según Llorens, estos grupos actúan como “temporeros del robo”, llegando a las Islas Canarias en invierno, cuando la afluencia de turistas es mayor, especialmente la de pasajeros de cruceros. Una vez finalizada la temporada, se trasladan a otras ciudades como Barcelona, Roma, Málaga o Mallorca.
Los principales objetivos de estos delincuentes son los turistas, en particular las personas mayores y los visitantes de cruceros, cuya estancia en la isla es breve. Esta circunstancia dificulta la interposición de denuncias, ya que las víctimas a menudo no tienen tiempo material para hacerlo antes de que su crucero parta, lo que genera una subrepresentación del problema en las estadísticas oficiales.
“"Cuando uno habla con los políticos, suelen decir que las estadísticas no reflejan este aumento de robos, claro, porque esta gente está cuatro horas en la isla y no tienen tiempo material de poner una denuncia porque pierden el crucero."
Estos carteristas, en su mayoría procedentes de Europa del Este, se mimetizan con el entorno turístico, hablando inglés y utilizando gorras y mochilas para ocultar los objetos sustraídos. Operan en parejas o grupos de tres, empleando tácticas como pedir cambio para distraer a las víctimas o incluso pagar la entrada a museos para pasar desapercibidos en lugares donde los visitantes se sienten más seguros. Además, alquilan coches para desplazarse coordinadamente entre los puntos turísticos.
A pesar de los esfuerzos de los guías turísticos, que se coordinan con la policía, la lucha contra estos grupos es compleja debido a la legislación actual. Llorens critica que, si lo sustraído no supera los 400 o 500 euros, las consecuencias legales son mínimas, lo que fomenta una sensación de impunidad. El sector confía en que la propuesta de ley sobre la multirreincidencia pueda ofrecer una solución a esta problemática.
El guía advierte que, aunque la situación pueda mejorar al finalizar la temporada de cruceros, estos grupos son recurrentes y volverán en octubre, subrayando la necesidad de concienciar sobre un problema que afecta negativamente la imagen turística de Canarias.




