Alta cocina y vinos del Ródano se fusionan en una velada única en Gran Canaria

El restaurante Muxgo de Borja Marrero en Gran Canaria acogió una cena maridaje con vinos de M. Chapoutier, destacando el respeto por el origen y el territorio.

Imagen genérica de una copa de vino siendo servida en un restaurante de alta cocina.
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Imagen genérica de una copa de vino siendo servida en un restaurante de alta cocina.

El restaurante Muxgo en Gran Canaria fue el escenario de una exclusiva cena maridaje que unió la propuesta culinaria de Borja Marrero con los prestigiosos vinos de la casa francesa M. Chapoutier, bajo el lema del respeto al origen y el territorio.

La velada, organizada por Primeras Marcas junto a Cadiex y Galaco, sirvió para presentar la distribución de los vinos de M. Chapoutier en Canarias, reforzando el compromiso de posicionar el archipiélago en circuitos de exclusividad gastronómica. La presencia de Michel Chapoutier, propietario de la bodega, subrayó la importancia del territorio como hilo conductor de la experiencia, una filosofía compartida con la cocina de Marrero.
La bodega M. Chapoutier, fundada en 1818 y recuperada por Michel Chapoutier en 1990, se distingue por su visión de que el vino debe ser la expresión más fiel del suelo del que procede, sin artificios. Esta perspectiva encuentra un eco perfecto en Muxgo, donde cada plato de Borja Marrero se basa en el producto local y en una interpretación profundamente arraigada en Tejeda y el resto de Gran Canaria.
El evento comenzó con una serie de aperitivos que reflejaban la propuesta de Marrero, como el tartar de tunera con leche cítrica y la tartaleta de millo y mojo verde. Estos bocados, que condensan el paisaje y la memoria de la isla, fueron maridados con un Châteauneuf-du-Pape blanco, un vino del sur del Ródano que, según Michel Chapoutier, posee una identidad aromática "ligeramente terpénica" característica de la zona.

"Lo importante no es la acidez, sino el amargo noble y el recorrido en boca."

Michel Chapoutier · Propietario de M. Chapoutier
El menú continuó con platos emblemáticos de Muxgo, como la sopa fría de heno con cremoso de tomate fermentado en grasa de oveja y la cuajada de tres leches con corteza de pino canario y galleta Bentayga. El medregal curado en corteza de pino, hierbas y agua de tomate, se maridó con un exclusivo Hermitage Chante-Alouette 2021, un vino que, según Chapoutier, busca su propia evolución y la mejor expresión del lugar.

"No buscamos hacer el mejor vino, sino la mejor expresión del lugar."

Michel Chapoutier · Propietario de M. Chapoutier
La segunda secuencia incluyó el camarón soldado de Mogán macerado en aceite de pipa, la sopa de queso ligada con bienmesabe, y la berenjena a la llama con holandesa de vinagrera, demostrando la capacidad de Marrero para reinterpretar el territorio. Estos platos se acompañaron con el Hermitage De l'Orée 2018, un vino que ilustra cómo un terreno distinto puede modificar completamente la estructura y complejidad de la misma uva.

"El terroir no es un discurso, es algo que se puede comprobar en la copa."

Michel Chapoutier · Propietario de M. Chapoutier
El punto culminante salado fue la lubina Aquanaria con pilpil de trebolina y caviar de corteza de pino canario, maridada con un Hermitage Le Méal 2018, un vino que destacó por su mineralidad y estructura. El cierre salado, una oveja Wellington con pan de cristal y jamón curado, se acompañó con el tinto Les Varonniers 2018, una expresión de syrah con notas de grafito y ceniza, que según Chapoutier, encuentra su mejor expresión en su lugar de origen.

"La syrah nace aquí, y es aquí donde mejor se entiende."

Michel Chapoutier · Propietario de M. Chapoutier
La velada concluyó con el postre "Estrellas" de Muxgo, acompañado por el champán Louis Roederer Philippe Starck Brut Nature 2018, sellando una noche donde dos identidades, el Ródano y Gran Canaria, se reconocieron en una misma filosofía gastronómica: el territorio como alma de la cocina y el vino.