El incidente ocurrió cuando Guillermo paseaba a sus dos mascotas y un pitbull, que iba suelto y sin bozal, se abalanzó sobre ellas. El ataque fue tan repentino y violento que una de sus perras cayó al suelo y fue mordida repetidamente.
“"Le tuve que meter las manos en la boca, y a lo loco, porque, la verdad, yo me podría haber quedado sin dedos."
Guillermo relata que el forcejeo duró al menos tres minutos, durante los cuales el pitbull soltó a su perra momentáneamente para volver a atacarla, causándole un desgarro abdominal. En su intento desesperado por proteger a su animal, Guillermo también sufrió heridas en una mano, la ceja y la nariz.
A pesar de que la Policía ha identificado al propietario del pitbull gracias a la denuncia de Guillermo, este niega los hechos y se desentiende de la situación. Guillermo, sin embargo, asegura haberlo visto con el perro amarrado poco después del suceso, calificando la actitud del dueño como "irresponsable, temeraria e imprudente" por llevar al animal suelto y sin control.
La perra herida enfrenta una recuperación complicada debido a una infección provocada por la mordedura, que le ha causado la suelta de puntos y la aparición de pus. Guillermo lamenta la situación y explica que su mascota requiere curas diarias y un cambio de medicación para salvar su vida. Sospecha que el pitbull podría ser un perro de pelea por la agresividad y la forma en que atacó directamente al cuello de su presa.




