La decisión surge después de que el consistorio, a solo tres meses de la celebración, impusiera una nueva asociación para la organización de los festejos. El expresidente de la comisión ha expresado su profunda decepción, señalando que "una administración pública no puede actuar así".
El conflicto se inició hace un par de meses, cuando la comisión intentó contactar con el ayuntamiento para comenzar los preparativos y se encontró con evasivas. Según el expresidente, esta situación no era habitual en sus siete años de experiencia. La tensión escaló cuando, de forma inesperada, apareció una nueva asociación presentando su candidatura para organizar los actos, un movimiento que la comisión saliente considera que estaba "confirmadísimo" que había sido planeado.
“"Estamos defraudados porque una administración pública no puede actuar así."
El expresidente relató cómo se enteraron de la candidatura de la otra asociación en una reunión convocada "de un domingo para un lunes" por el concejal del distrito. Afirmó que todo estaba orquestado desde el principio, sintiendo que se les había ocultado información hasta el momento que la administración consideró oportuno. Esta maniobra ha sido calificada por la comisión como una "puñalada trapera", al considerar que se actuó a sus espaldas.
Una concejala de Fiestas intentó mediar en el conflicto proponiendo que ambas asociaciones trabajaran juntas. Sin embargo, la comisión saliente rechazó esta posibilidad, argumentando la deslealtad de la otra asociación. "Se hubieran acercado a nosotros a decir 'oye, queremos participar', pero no, fueron por detrás a presentar una candidatura", lamentó el expresidente.
“"Nosotros no trabajamos con gente así, no trabajamos."
Actualmente, el ayuntamiento tiene sobre la mesa dos propuestas de programa para las fiestas: la de la comisión saliente y la de la nueva asociación. El expresidente ha anunciado que harán pública su propuesta para que los ciudadanos puedan ver su trabajo y evitar que la nueva organización se apropie de sus ideas. A pesar de su dimisión, no descartan futuras acciones, dependiendo de cómo evolucionen los acontecimientos.
Pese a la polémica, el expresidente ha enfatizado que lo más importante es la festividad religiosa. "Mientras la virgen sea la protagonista, no se va a perder la esencia", aseguró. Su preocupación se centra en la gestión de los actos populares, ya que la falta de tiempo para buscar recursos y patrocinios a solo dos meses del evento representa un problema adicional para la nueva organización.




