El Papa León XIV en Gran Canaria: Fe y FOMO ante la visita papal

Miles de personas se preparan para la misa papal en la isla, contrastando con la baja afluencia en las iglesias locales.

Imagen genérica de una gran multitud reunida en un estadio en Canarias, esperando un evento importante.
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Imagen genérica de una gran multitud reunida en un estadio en Canarias, esperando un evento importante.

La inminente visita del papa León XIV a Gran Canaria movilizará a miles de personas para una misa multitudinaria, generando un debate sobre la fe y el fenómeno social del FOMO.

Mientras la isla se prepara para recibir al papa León XIV en un evento que se espera congregue a unas 50.000 personas en el Estadio de Gran Canaria, surge la pregunta sobre la motivación de los asistentes: ¿fe o el miedo a perderse un acontecimiento histórico? Esta expectación contrasta con la realidad de muchas parroquias canarias, que enfrentan el envejecimiento de sus feligreses y una disminución en la práctica religiosa habitual.
En las iglesias del casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria, como la ermita de San Telmo, se observa una afluencia constante los domingos, aunque predominantemente de personas mayores. Los asistentes habituales, como José María Domínguez, señalan que la transmisión de la fe entre generaciones es cada vez menor y depende más del entorno familiar. Datos del CIS indican que más del 30% de los canarios no asisten nunca a oficios religiosos, mientras que solo un 10% acude a misa regularmente.
Otras parroquias, como la de Santo Domingo o San Agustín, también reflejan una escasa presencia juvenil. El ayudante del sacristán de Santo Domingo, Paco, se muestra optimista sobre el impacto de la visita papal, creyendo que puede acercar a los jóvenes y despertar inquietudes espirituales. Similarmente, Clotilde y Carmen Lili, devotas habituales, esperan que el evento único cambie la visión de la religión para algunos, aunque reconocen que la mayoría de los asistentes a las iglesias son mayores de 50 años.
La Catedral de Santa Ana presenta un escenario mixto, combinando creyentes con turistas y curiosos. Aurora Ferreira Rodríguez, feligresa habitual, lamenta la desconexión de la juventud con la práctica religiosa, pero celebra la visita del pontífice, aunque prefiere seguirla desde casa para evitar aglomeraciones.
El sacerdote Agustín Sánchez describe esta situación como una contradicción: iglesias con poca afluencia frente a un evento masivo. Explica que muchos se consideran católicos no practicantes, manteniendo un sentimiento de pertenencia a la Iglesia. Para él, la movilización por el papa León XIV es un fenómeno tanto católico como social e histórico. Además, destaca que la visita retoma el deseo del papa Francisco de venir a Canarias para abordar la crisis migratoria, con parte de la agenda vinculada a lugares como Arguineguín, promoviendo la acogida.
Las encuestas confirman esta tendencia de religiosidad más puntual. Las parroquias se han preparado para la visita con encuentros y catequesis, y personas que no suelen asistir a misa se han involucrado como voluntarias, sintiéndose aún creyentes. La gran incógnita, según Agustín Sánchez, es cuántos de los asistentes al estadio volverán a las iglesias, ya que la visita papal puede revitalizar un sentimiento de pertenencia que muchos conservan a pesar de no practicar.