Cráneos empalados en La Palma: un enigma arqueológico de siglos

Un estudio revela que siete cráneos benahoaritas fueron decapitados y exhibidos en rituales vinculados al prestigio social y la conquista de las Islas Canarias.

Imagen de un sitio arqueológico con cráneos antiguos en una cueva de La Palma.
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Imagen de un sitio arqueológico con cráneos antiguos en una cueva de La Palma.

Un reciente estudio arqueológico ha desvelado que siete cráneos de la cultura benahoarita, encontrados en cuevas funerarias de La Palma, fueron decapitados, limpiados y exhibidos durante siglos en rituales complejos, desafiando las interpretaciones históricas previas.

La revista African Archaeological Review ha publicado una investigación que arroja luz sobre un misterio arqueológico en La Palma. El estudio, liderado por Javier Velasco, Verónica Alberto y Teresa Delgado, se centra en siete cráneos benahoaritas que presentan signos de haber sido empalados y exhibidos, una práctica sin precedentes en el registro arqueológico de las Islas Canarias ni en los pueblos amazigh del norte de África.
Estos hallazgos, que datan de entre los siglos X y XV, representan el 11% de los cráneos benahoaritas bien conservados en museos. Fueron recuperados en cinco yacimientos distintos de la isla, siempre en contextos funerarios, lo que sugiere una práctica ritual extendida en el tiempo y el espacio. Los investigadores descartan que se tratara de trofeos de guerra o escarnios, prácticas comunes en otras culturas, pero que no encajan con los indicios encontrados.

"Hallamos una abertura o nicho natural y en línea tres cráneos o calaveras introducidas en tres palos delgados de tea toscamente labrados, de unos dos metros de alto. Al pie de cada uno de ellos, los huesos de las piernas y brazos atados con yerbas y cortezas de árbol. Todo hecho con arte y sumo cuidado. A todos nosotros nos llamó la atención la veneración y respeto que los primitivos palmenses tenían a los restos de sus antepasados."

un periódico de Santa Cruz de La Palma
Los análisis forenses revelan que los individuos, hombres de entre 25 y 35 años, fueron decapitados poco después de morir y sus cráneos perforados para ser ensartados. Un detalle crucial es la presencia de lesiones de un filo metálico en uno de los cráneos, un material inexistente en las armas aborígenes canarias. Este hecho apunta a que el individuo pudo haber caído en batalla contra forasteros, situando su muerte a finales del siglo XV, coincidiendo con la conquista de La Palma.
Los expertos sugieren que la colocación de estas cabezas sobre varas en cuevas funerarias podría haber sido un ritual para reforzar la identidad colectiva en un periodo tan convulso como el de la Conquista, cuando el mundo aborigen se desmoronaba. Este tratamiento especial en contextos sepulcrales indicaría la importancia social de los individuos y las circunstancias de su muerte.