Tras la polémica generada por un acuerdo previo que contemplaba la reserva de 3.163 hectáreas de suelo virgen, la corporación insular ha remitido a los siete municipios un informe que propone limitar la ocupación a 200 hectáreas (un 0,25% del territorio). La nueva estrategia busca implantar renovables sin dañar el paisaje, un valor que el documento, elaborado por los arquitectos Vicente Mirallave Izquierdo y Flora Pescador Monagas, considera "uno de los máximos valores a preservar".
El informe sugiere una serie de localizaciones que ahora deberán ser validadas por los gobiernos municipales, quienes disponen de tres semanas para presentar sus aportaciones. El objetivo final es alcanzar la autosuficiencia energética en 2040, concentrando la implantación de renovables "prioritariamente" en espacios ya transformados o alterados, como cubiertas de edificios públicos y privados, y áreas obsoletas o degradadas.
Se destaca la capacidad de Lanzarote para avanzar hacia un modelo energético más autosuficiente sin comprometer sus valores ambientales y paisajísticos. La implementación debe ser compatible con la calidad de vida, preservar usos tradicionales y actividades económicas, agrícolas y turísticas. El estudio coincide con la Fundación César Manrique en la importancia de la participación social y apuesta por la gestión pública y el autoconsumo colectivo.
El desarrollo energético debe evitar la "dispersión indiscriminada de instalaciones" y priorizar áreas como las cubiertas, que según un estudio del Instituto Tecnológico de Canarias, disponen de unas 910 hectáreas aptas para energía fotovoltaica, con potencial para generar 906 megavatios. El sector residencial acapararía el 55% de esta superficie, seguido por la hostelería (15%).
El informe contempla 70,94 hectáreas de espacios degradados, incluyendo canteras como las de Lanzagrava, hermanos Tavío y Horinsa. La generación energética se vinculará a centros de consumo, como núcleos urbanos o infraestructuras existentes. Se planea un parque fotovoltaico cerca de la cárcel de Tahíche para el ciclo integral del agua, paliando el alto consumo de la desalación.
El consumo energético en 2024 se distribuyó entre hogares (28,59%), alojamiento (27,98%) y el ciclo del agua (13,72%). El estudio también propone aprovechar la conexión eléctrica entre Lanzarote y Fuerteventura para crear un "único espacio de energías renovables compartidas".




