Una lectora ha documentado con imágenes cómo numerosos visitantes de las Dunas de Maspalomas, en San Bartolomé de Tirajana, desoyen las normativas y acceden a áreas restringidas para tomar fotografías. Este comportamiento persiste a pesar de los esfuerzos por proteger este espacio natural.
El sistema dunar de Maspalomas atraviesa una situación crítica debido a la erosión y la pérdida de arena. Para mitigar este deterioro, el Cabildo de Gran Canaria ha establecido ocho kilómetros de senderos señalizados, buscando guiar a los visitantes y preservar el entorno.
Las fotografías recientes evidencian que el respeto por estas delimitaciones es escaso entre muchos turistas, quienes priorizan obtener la mejor instantánea sin considerar el daño ambiental. Los infractores se exponen a multas que oscilan entre los 150 y 600 euros, con la posibilidad de incrementarse en casos de reincidencia o perjuicios graves a la flora y fauna local.
“"Es una falta de respeto total a nuestro patrimonio natural."
La vigilancia por parte de agentes de medio ambiente y la Policía Local de San Bartolomé de Tirajana se ha intensificado, pero parece insuficiente ante la gran afluencia de visitantes. El constante pisoteo fuera de los senderos compacta el terreno y destruye la vegetación que ayuda a fijar las dunas, acelerando la desaparición de este paisaje emblemático de la isla.
Proyectos como Masdunas han trabajado durante años para restaurar el ecosistema, moviendo miles de metros cúbicos de arena. Sin embargo, la presión humana actual pone en riesgo la supervivencia a largo plazo de este espacio, a pesar de las campañas de concienciación y los paneles informativos multilingües.




