La actividad sísmica se ha concentrado entre las 18.00 horas del viernes y las 4.00 horas del sábado. Según el organismo oficial, se trata de un patrón repetitivo similar al observado en febrero, aunque con una energía menor que dificulta su detección automática y localización precisa.
Debido a la baja intensidad de las señales, solo tres de los 500 eventos han podido ser localizados con exactitud. Los datos indican que los movimientos se han producido a una profundidad aproximada de 10 kilómetros bajo el nivel del mar y no han sido percibidos por los habitantes de la isla.
El Instituto Geográfico Nacional ha señalado que este fenómeno es coherente con la circulación de fluidos magmáticos en profundidad interactuando con el medio rocoso. No obstante, han aclarado que este tipo de sismicidad aislada no supone necesariamente una evolución hacia escenarios de actividad volcánica más complejos.




