El director general de Patrimonio Cultural del Gobierno canario, Miguel Ángel Clavijo, ha remitido una carta a su homóloga del Ministerio de Cultura, Ángeles Alberto de León, mostrando su disconformidad por la ausencia de avances en el regreso a Tenerife de los restos de un varón adulto, uno de los primeros pobladores de la isla.
En la misiva, Clavijo señala que, a pesar de un escrito enviado en octubre del año pasado, no se ha recibido respuesta alguna ni información sobre la conservación, traslado o ubicación actual de la momia, calificada como un bien de "extraordinaria fragilidad y sensibilidad" y parte del "legado histórico y cultural del pueblo canario".
El Ejecutivo regional considera inaceptable la "ausencia de información durante todos estos meses", especialmente tratándose de restos humanos cuya protección corresponde también a la Comunidad Autónoma. La momia, encontrada en el barranco de Herques, tiene un valor arqueológico excepcional, reflejando las técnicas de momificación guanche y las características físicas de estos aborígenes.
Ante esta situación, la Dirección General de Patrimonio Cultural ha lanzado tres exigencias concretas: un informe actualizado sobre el estado de conservación y custodia de la momia; una reunión institucional en Madrid para abordar la situación y futuras líneas de colaboración; y la autorización de una visita técnica para conocer de primera mano las condiciones de conservación y tratamiento del bien.
Clavijo recuerda que estos restos, declarados Bien de Interés Cultural, son "uno de los testimonios más sensibles y relevantes del patrimonio arqueológico de Canarias", y subraya que la transparencia y la colaboración entre administraciones deben primar en la gestión de un bien con tal significación histórica y simbólica.
Tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo de Tenerife llevan años reclamando la devolución de esta momia, que llegó a Madrid en el siglo XVIII y ha pasado por diversas instituciones. El Museo de la Naturaleza y la Arqueología (MUNA) de Santa Cruz de Tenerife ya cuenta con una réplica y medios para su estudio y conservación, pero la pieza original permanece en la capital española. El Gobierno canario baraja la posibilidad de acudir a los tribunales ante la persistente falta de respuesta.




