La familia de Juan Manuel, residente en Telde, Gran Canaria, vive una "situación de extrema vulnerabilidad" desde hace siete años debido al presunto acoso de una vecina. Los hechos, denunciados en el programa 'Herrera en COPE Gran Canaria', incluyen música a alto volumen, golpes, insultos y un elevado número de denuncias falsas que han afectado gravemente la salud del padre del afectado, fallecido hace un año.
Según relata Juan Manuel, el conflicto comenzó a finales de 2020 con "insultos y golpes en las paredes" dirigidos a sus padres, ambos octogenarios. La situación escaló con una campaña de denuncias falsas, llegando a registrarse "650 llamadas al 112" en un corto periodo, acusando a la familia de molestarla. La policía acudía diariamente, constatando la falsedad de las acusaciones.
“"Acabé con tu padre, ahora voy a por la vieja"
El testimonio del afectado señala un punto especialmente grave tras el fallecimiento de su padre, asegurando que la vecina "se vanagloria de que consiguió eliminar a mi padre" y ha amenazado directamente a su madre con la frase: "Ahora voy a por la vieja".
El calvario diario de la familia incluye "música y aparatos de televisión pegados a las paredes" desde las cinco de la mañana y golpes con martillos, además de actos de vandalismo como el lanzamiento de barniz contra la fachada o la colocación de palos en la cerradura. A pesar de las reiteradas denuncias, la familia se siente desamparada por la justicia, ya que un juez sobreseyó el caso considerándolo un "tema vecinal de 'tú me dices, yo te digo'". La familia ha recurrido la decisión ante la Audiencia Provincial.
La policía, según Juan Manuel, les ha indicado que "no tienen las armas suficientes si no es un juez" para intervenir, instándoles a continuar denunciando. La familia tiene programada una cita con el Defensor del Pueblo para exponer su caso.
El comportamiento de la vecina es desconcertante; ha llegado a dormir "debajo de un camión en la plaza del pueblo" para reforzar su versión de los ruidos, a pesar de que un examen forense la declaró "apta para cualquier cosa". La situación genera miedo en el vecindario, impidiendo que otros residentes testifiquen, y la propia familia de la mujer tampoco mantiene contacto con ella. La familia afectada se niega a abandonar su hogar de 60 años, pero la desesperación crece ante el temor de que "ocurra un día, una tragedia".




