La decisión final sobre la interrupción de la actividad escolar en las islas capitalinas aún no ha sido tomada por la Consejería de Educación. Esta medida, que podría incluir la formación telemática o la cancelación de las jornadas lectivas, se contempla como una precaución ante la llegada del papa León XIV.
El consejero de Educación, Poli Suárez, explicó este lunes en Las Palmas de Gran Canaria que la administración está a la espera de recibir la comunicación oficial y la agenda definitiva del Pontífice antes de emitir un pronunciamiento. La seguridad ciudadana y la gestión de la movilidad son los factores clave que influirán en la decisión.
“"La decisión no está tomada porque no hemos recibido una comunicación oficial. No obstante, ante un evento de tal magnitud, aquí prevalece la seguridad."
La movilización de miles de personas y los posibles cortes de tráfico en las capitales canarias representan un desafío logístico para el sistema educativo. Las reuniones técnicas iniciadas este lunes, junto con las recomendaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, serán determinantes para la hoja de ruta de la Consejería.
El objetivo principal es evitar el colapso en las islas y proteger a la comunidad educativa, sin perjudicar el avance del curso. Las familias de Tenerife y Gran Canaria se mantienen expectantes ante la resolución que se espera en los próximos días.




