Este modelo, que ya operó en el país décadas atrás, implicaba que los consumidores retornaran los envases vacíos a los comercios para recuperar una parte de su coste. Sin embargo, su fracaso anterior se atribuyó a los elevados costes operativos para los comerciantes, la falta de infraestructura tecnológica adecuada y la reticencia de los usuarios a transportar los envases de vuelta a las tiendas.
La reintroducción de este sistema se plantea ante el incumplimiento de España de los objetivos de recogida de envases marcados por Europa, ya que solo se recupera el 40% de las botellas de plástico de un solo uso, muy por debajo del 70% exigido por la Ley de Residuos. La medida trasladaría la responsabilidad de la recogida a los pequeños comercios, que deberían instalar máquinas de retorno con un coste estimado entre tres mil y veinte mil euros por unidad.
“"Como siempre pasa cuando fracasa el sector público, la solución consiste en pasarle el mochuelo al sector privado. Y de paso, los costes. Y si por el camino se recauda un poco más sin que se note, pues estupendo."
Expertos advierten que este retorno podría ser costoso, lento y logísticamente complejo, especialmente en un país con miles de municipios pequeños. Además, se prevé que el coste de estas máquinas y la gestión asociada se repercuta en el precio final de las bebidas, encareciendo el producto para el consumidor. Esta situación se suma a otras medidas recientes, como la duplicación de la tasa de basuras, que también impactan en la economía de empresas y ciudadanos.




