El libro ‘Vulnerabilidad y estrategias de adaptación al cambio climático en la isla de Tenerife’ es el resultado de un trabajo técnico conjunto entre la Universidad de La Laguna (ULL) y la Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias.
La obra examina la respuesta de la flora endémica y diversas comunidades vegetales ante las variaciones climáticas en la isla, identificando especies y áreas territoriales expuestas. Entre los ecosistemas analizados se encuentran la vegetación de cumbre, el pinar húmedo y el monteverde.
El director general de Calidad Ambiental, Ángel Montañés, destacó que el documento ofrece un diagnóstico técnico e indicadores científicos sobre la exposición de las especies vegetales a las variaciones climáticas, recopilando datos para la planificación de actuaciones de conservación.
Roberto González Zalacaín, director de Institutos Universitarios y Publicaciones de la ULL, señaló que la publicación aborda la vulnerabilidad de la flora insular ante distintos escenarios de cambio climático, demostrando cómo la investigación universitaria aporta conocimiento útil para el trabajo técnico y de campo.
El estudio analiza amenazas como el aumento de temperaturas, la reducción de precipitaciones, sequías y olas de calor prolongadas, intrusiones de aire sahariano y cambios en los alisios. Estos factores pueden incrementar el riesgo de incendios, la expansión de especies exóticas y plagas, la degradación de suelos y la pérdida de capacidad de los ecosistemas como sumideros de CO₂.
Se ha establecido un índice de vulnerabilidad con cuatro niveles y fichas de diagnóstico para las especies, incluyendo datos sobre su desarrollo y productividad reproductora. El análisis considera también obstáculos para la adaptación, como la presión de herbívoros, proponiendo medidas como vallados de exclusión y restauración de hábitats.
El estudio incluye una valoración territorial de las siete islas, con mapas de refugios climáticos, sumideros de carbono y corredores climáticos, además de modelos sobre la evolución de los pisos bioclimáticos y comunidades vegetales bajo diferentes escenarios climáticos. Se realizaron diagnósticos sobre la degradación y naturalidad de las comunidades, y vallados experimentales en Tenerife para estudiar la respuesta de la vegetación a la presión de los herbívoros.




