La Moncloa considera la próxima visita de León XIV a España, prevista para el mes de junio, como un evento de gran relevancia política. Se espera que la intervención del pontífice en el Congreso de los Diputados fortalezca la agenda gubernamental en la defensa del multilateralismo y la paz, así como en asuntos nacionales como la regularización de migrantes.
En las últimas semanas, el Gobierno ha buscado alinear su discurso con el del Papa en temas que generan confrontación ideológica. En relación con la gestión de la emergencia del hantavirus, el jefe del Ejecutivo ha citado en varias ocasiones mensajes del pontífice para contrarrestar las críticas de la oposición y el choque institucional con el Gobierno canario.
“"No vamos a entrar en ningún tipo de polémica institucional. Me quedo con las palabras del Papa expresando su reconocimiento y agradecimiento a la sociedad canaria, que ha dado ejemplo de solidaridad y empatía."
Esta declaración se produjo tras el agradecimiento del Papa a la acogida del pueblo de las Islas Canarias por permitir la llegada del crucero Hondius con personas afectadas por el hantavirus. En cuanto a la regularización de migrantes, fuentes socialistas interpretan la visita del Papa a Canarias como un mensaje en sí mismo, esperando también una mención en su discurso ante el Congreso, frente a grupos parlamentarios que se oponen a esta medida.
El ministro de Exteriores ya había señalado que el Vaticano consideraba “positiva” la regularización de migrantes impulsada por el Gobierno, un apoyo que también ha manifestado la Iglesia española. Además, el Gobierno busca alinearse con el Papa en su postura de “no a la guerra” frente a figuras como Donald Trump, destacando el mensaje del pontífice en defensa de la paz y los derechos humanos.
Las paradas del viaje papal en Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife son vistas por el Gobierno como una oportunidad para proyectar un mensaje de acogida solidaria, rechazo a la criminalización y defensa de la dignidad de los migrantes. Esta visita también marca una legislatura de acuerdos entre el Gobierno y la Iglesia, incluyendo el desbloqueo de temas como la resignificación del Valle de Cuelgamuros y las indemnizaciones a víctimas de pederastia, gracias a la mediación del Vaticano.




