Esta medida, que supone un nivel superior a la prealerta establecida desde el pasado 27 de abril, se implementa ante la magnitud del evento, la alta concentración de personas prevista y las posibles afecciones a la movilidad y servicios esenciales. El objetivo es reforzar la coordinación operativa entre todos los organismos intervinientes en materia de seguridad, emergencias y Protección Civil.
La activación de la alerta permite el seguimiento continuo del evento desde los órganos de coordinación de emergencias, asegura la disponibilidad inmediata de recursos y facilita la adopción de medidas de respuesta rápidas y coordinadas ante cualquier incidente. Asimismo, se difundirán recomendaciones de autoprotección a la ciudadanía, como planificar desplazamientos, usar transporte público y seguir las indicaciones de los servicios de seguridad.
La prealerta previa, activada en abril, ya buscaba anticipar la organización de recursos y el seguimiento de actos con potencial riesgo. La visita del papa León XIV ha llevado a la Dirección General de Emergencias y al CECOES 1-1-2 a diseñar un dispositivo específico con 43 profesionales y una red de comunicaciones avanzada para supervisar los nueve planes de autoprotección elaborados para los diferentes escenarios.




