Médicos de Tenerife extienden la huelga hasta finales de abril por el Estatuto Marco

La nueva convocatoria de paros, del 27 al 30 de abril, se suma a las movilizaciones previas que ya han afectado a miles de consultas y cirugías en la isla.

Imagen genérica de un estetoscopio sobre un historial médico, simbolizando la sanidad.
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Imagen genérica de un estetoscopio sobre un historial médico, simbolizando la sanidad.

Los profesionales de la medicina en Tenerife han convocado una nueva huelga del 27 al 30 de abril, en protesta contra la reforma del Estatuto Marco, generando preocupación por el impacto en la atención sanitaria.

Esta movilización se enmarca en un calendario de paros que los sindicatos médicos mantienen activo también para los meses de mayo y junio, ante la falta de acuerdo con el Ministerio de Sanidad. La situación en la isla es especialmente relevante, dado el seguimiento significativo de las anteriores jornadas de huelga.
En Tenerife, el conflicto no es nuevo. Durante la jornada de huelga del 20 de marzo, el seguimiento alcanzó el 16,33%, con 327 médicos participando en el paro. Aunque el respaldo disminuyó al 10,93% el 1 de abril, todavía 271 facultativos se mantuvieron en huelga en el área de salud tinerfeña.

"La última convocatoria de cinco días dejó en Canarias 16.000 consultas médicas anuladas y 345 intervenciones quirúrgicas suspendidas."

la consejera de Sanidad
El Gobierno canario ha instado al Ministerio de Sanidad a desbloquear el conflicto con celeridad. La consejera de Sanidad ha subrayado la necesidad de mantener el diálogo con el comité de huelga para evitar una mayor tensión asistencial en el sistema sanitario.
La raíz de la protesta radica en el rechazo de los sindicatos médicos al borrador del nuevo Estatuto Marco. Las organizaciones convocantes exigen una regulación específica para la profesión médica y han manifestado que no cesarán las movilizaciones hasta que se produzcan avances reales en las negociaciones.
La nueva convocatoria en Tenerife se percibe con una doble lectura: como parte de un conflicto estatal aún sin resolver y como una amenaza directa a la actividad sanitaria habitual en la isla, tras el impacto ya constatado en jornadas previas. La incertidumbre sobre el alcance de los servicios mínimos mantiene en vilo la programación de consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones.