El endurecimiento de las jubilaciones anticipadas dispara el desempleo en Canarias

Las nuevas condiciones para el retiro prematuro provocan que el número de parados mayores de 55 años supere al de prejubilados.

Imagen genérica de una oficina con documentos y calculadora sobre una mesa.
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Imagen genérica de una oficina con documentos y calculadora sobre una mesa.

El endurecimiento de los requisitos para acceder a la jubilación anticipada ha provocado un cambio estructural en el mercado laboral de Canarias, donde los desempleados de entre 55 y 64 años ya superan a los prejubilados.

Según datos del Gabinete Técnico de CCOO-Canarias, actualmente hay cerca de 29.000 personas en busca de empleo en este segmento de edad, mientras que el número de ciudadanos que ya disfrutan de una pensión anticipada se sitúa en torno a los 18.000. Esta cifra contrasta con la tendencia histórica, donde el colectivo de prejubilados solía ser más numeroso.
El acceso al retiro prematuro se ha vuelto más complejo debido al incremento progresivo de la edad legal de jubilación y a la exigencia de periodos de cotización más largos. En 2013, se requerían 35 años y tres meses cotizados, mientras que hoy la cifra asciende a 38 años y tres meses. Además, la aplicación de coeficientes reductores sobre la pensión ha restado atractivo a esta modalidad.

"Claro que nos encontramos con casos en los que las empresas, por el mero hecho de la edad ya descartan un currículo."

un responsable sindical · Secretario de Acción Sindical
El informe destaca el impacto del edadismo, una barrera que dificulta la reincorporación laboral de los trabajadores mayores de 50 años. A esto se suma la discontinuidad en las cotizaciones provocada por la alta temporalidad histórica, lo que impide a muchos trabajadores alcanzar el mínimo de años cotizados necesarios para optar a una prejubilación.
Ante este escenario, los sindicatos reclaman un trato especial para aquellas profesiones que implican una mayor penosidad física. Se han logrado avances en sectores como la construcción, las camareras de piso y los bomberos forestales, buscando coeficientes reductores que permitan un retiro más justo para quienes han desempeñado labores de alta exigencia física durante su vida laboral.