La situación, calificada por el presidente canario como un «ninguneo colonial», ha erosionado la confianza y podría llevar a la retirada del apoyo parlamentario al Gobierno central. La crisis se originó tras la decisión de Madrid de asumir el control sanitario y ordenar el fondeo del buque en el puerto de Granadilla, en Tenerife, a pesar de la oposición del Gobierno de Canarias.
“"La política no sirve para alarmar si no para dar soluciones."
Esta intervención de competencias autonómicas, inédita desde la transferencia de sanidad a las regiones en 1981, ha generado un profundo malestar. El Gobierno de Canarias ha criticado la falta de transparencia y la unilateralidad en la toma de decisiones, especialmente ante la laxitud observada en el operativo de evacuación, que incluyó la presencia de pasajeros sin mascarilla y la repatriación de algunos con síntomas.
El brote de hantavirus en el Hondius, procedente de la Patagonia argentina, ha causado la muerte de tres pasajeros y el contagio de ocho, destacando su alta letalidad. A pesar de la experiencia canaria en la gestión de crisis sanitarias internacionales, el Ejecutivo central se amparó en su competencia exclusiva en Sanidad Exterior para imponer sus decisiones.
La tensión se ha manifestado públicamente, con declaraciones de ministros del Gobierno central y del presidente español que, sin mencionar directamente al presidente canario, aludían a la situación. Este cisma podría tener repercusiones en el Congreso de los Diputados, donde el apoyo de la formación política canaria es crucial para la estabilidad del Gobierno central.




