La Comisión Europea ha recibido una queja formal de colectivos ecologistas alertando sobre la amenaza urbanística que pende sobre la Montaña de Guaza, un espacio protegido en Tenerife. Los grupos advierten que dos proyectos de urbanización en este enclave de Arona podrían afectar a especies en peligro de extinción y hábitats de interés comunitario dentro de un espacio de la Red Natura 2000. Los ecologistas defienden que "el principio de precaución no admite otra respuesta que la denegación de las licencias" y solicitan la paralización de cualquier trámite y la conservación íntegra del espacio.
Dos empresas, la madrileña Metrovacesa y la promotora Lemwey (vinculada al grupo belga Los Menceyes), han solicitado licencias al Ayuntamiento de Arona para construir viviendas y locales comerciales en la ladera de la montaña. El proyecto de Metrovacesa, denominado 'Gara', ocuparía 3.200 metros cuadrados cerca de la costa. La licencia de esta empresa estuvo congelada por afectar a la Red Natura 2000, al igual que el proyecto de lujo de Los Menceyes, conocido como The Cliff.
Los colectivos ecologistas han extendido la queja al Gobierno de Canarias, al Cabildo de Tenerife y al Ayuntamiento de Arona, informando a todas las administraciones competentes sobre las presuntas infracciones. Insisten en que ninguno de los proyectos ha sido sometido a la evaluación adecuada de repercusiones sobre la Red Natura 2000.
La queja formal apela al principio de precaución de la política ambiental de la Unión Europea, exigiendo a las autoridades "anticipar y prevenir el daño ambiental significativo cuando existe riesgo". Los informes técnicos aportados subrayan "impactos significativos e irreversibles" sobre uno de los enclaves naturales costeros mejor conservados del sur de Tenerife, hogar de especies endémicas, protegidas y en peligro de extinción, como el escarabajo Pimelia canariensis y el lagarto gigante de Tenerife (Gallotia intermedia).
La Montaña de Guaza también es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), con nidos de pardela cenicienta (Calonectris borealis) y otras especies protegidas. Los colectivos alertan que las obras y la posterior presencia humana causarían perturbaciones significativas, afectando también a comunidades del tabaibal cardonal, un hábitat de interés comunitario.
Respecto a la intervención propuesta por Los Menceyes para estabilizar la ladera, los ecologistas argumentan que es un "sistema estabilizado" sin riesgo, y que las obras de cementación y hormigonado alterarían "irreversiblemente" el régimen hídrico y la dinámica geomorfológica del espacio.
El Ayuntamiento de Arona considera necesaria una evaluación ambiental previa, pero la promotora Metrovacesa recurrió a la vía contencioso-administrativa. El Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) falló a favor de la promotora, indicando que no era necesaria dicha evaluación. Sin embargo, Arona ha recurrido la sentencia ante el Tribunal Supremo para clarificar el criterio aplicable y "evitar interpretaciones que puedan suponer, en la práctica, una reducción de las garantías ambientales".
La queja ante la Comisión Europea recalca que autorizar desarrollos urbanísticos sin controles ambientales adecuados supone "un retroceso manifiesto" en la protección de la Montaña de Guaza y abre la puerta a futuras edificaciones en este espacio protegido.




