La historia de las emociones: del amor cortés a 'Los Bridgerton'

Un artículo de The Conversation analiza cómo la expresión de los sentimientos ha cambiado a lo largo de los siglos y su reflejo en la ficción.

Imagen dividida que muestra jeroglíficos egipcios antiguos y un set de filmación moderno, simbolizando la evolución de la expresión emocional a través del tiempo.
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Imagen dividida que muestra jeroglíficos egipcios antiguos y un set de filmación moderno, simbolizando la evolución de la expresión emocional a través del tiempo.

Un artículo divulgativo de The Conversation, con la firma de investigadores de la Universidad de La Laguna, explora la evolución de la expresión de las emociones humanas a través de la historia.

El portal divulgativo The Conversation ha publicado un artículo que analiza cómo se han expresado los sentimientos personales en diferentes épocas históricas y las dificultades de reflejar esa emocionalidad pretérita en ficciones contemporáneas. La pieza, titulada "¿Hemos sentido las mismas emociones durante toda la historia?", está firmada por Roberto J. González Zalacain, del Departamento de Geografía e Historia de la Universidad de La Laguna, y la doctoranda Cira Morales del Río.
El texto subraya que, si bien la psicología estudia los componentes biológicos y cognitivos de las emociones, cada sociedad establece normas y condicionantes que actúan como marco de referencia. Un ejemplo citado es la idea del matrimonio por amor: "Hace unos 250 años, la idea de casarse por amor resultaba inconcebible, puesto que los enlaces eran decididos por estrategias familiares. Hoy en día lo que a muchos les resulta impensable es, por contra, un matrimonio sin amor", señalan los autores.
El trabajo desglosa ejemplos de diferentes periodos históricos, como la pareja real egipcia de Akenatón y Nefertiti en el siglo XIV antes de la era, quienes aparecen jugando con sus hijas "con una cercanía poco habitual en otras etapas de ese imperio en clases altas". También se menciona el concepto de amor cortés en la literatura aristocrática medieval, que "idealizó el servicio hacia una dama, pero no describía necesariamente las relaciones cotidianas ni sustituyó los intereses familiares y patrimoniales de muchos matrimonios".
Durante la Ilustración en el siglo XVIII, se ensalzó la razón junto a una "cultura de la sensibilidad" que valoraba la simpatía y la compasión. Un siglo después, el Romanticismo difundió un ideal de pareja más afín con la elección personal y el amor, aunque sin desechar las obligaciones económicas y familiares.
Estos "marcos emocionales" son definidos como "los vocabularios, expectativas y reglas que enseñan qué se debe sentir, cómo puede expresarse y qué reacciones se consideran apropiadas en cada momento". Aunque no determinan la experiencia individual, sí influyen en ella.
Reflejar estos marcos históricos en películas y series puede ser problemático. Las obras "de época" a menudo realizan una "traducción" del lenguaje sentimental del pasado a los estándares actuales para que los personajes resulten comprensibles para el público contemporáneo.
Los autores analizan personajes como Máximo Décimo Meridio de "Gladiator", las hermanas de "Mujercitas", Rose y Jack de "Titanic", y las familias de "Los Bridgerton", como ejemplos de visiones contemporáneas que adaptan personajes históricos a las sensibilidades actuales.
La conclusión del artículo es que una obra histórica no debe elegir solo entre rigor y anacronismo. "Puede conservar algunas normas emocionales del periodo y actualizar otras para producir cercanía, humor o entretenimiento". Las emociones en el cine y la televisión que miran al pasado "no solo reconstruyen cómo pudieron sentir otras personas: también nos muestran cómo sentimos nosotros".
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Universidad de La Laguna (ULL) (24/09/2026)