Desde hace décadas, las Islas Canarias han sido un destino predilecto para los jubilados alemanes, especialmente durante los meses de invierno, buscando el clima cálido. Sin embargo, el anuncio de un recorte en el gasto público alemán, que busca transformar las pensiones en una «cobertura básica», podría mermar la capacidad económica de estos viajeros.
Los turistas alemanes mayores de 65 años representan aproximadamente el 25% de los visitantes procedentes de este mercado, el segundo más importante para el archipiélago. Esta medida podría afectar a 684.000 de los 2,8 millones de turistas alemanes que visitaron las islas el año pasado, lo que equivale a un 4% del total de visitantes internacionales.
“"Las pensiones alemanas quedarán convertidas en una «cobertura básica» para la vejez y ya no serán suficientes para garantizar el nivel de vida a largo plazo."
Aunque un 4% pueda parecer limitado, el impacto es significativo, dado que los turistas alemanes tienen una estancia media más prolongada (10,9 días en 2025, según el Instituto Canario de Estadística - Istac) y son los segundos en volumen de gasto total. La reestructuración del sistema de prestaciones no solo recorta las pensiones, sino que también elimina servicios médicos y aumenta las contribuciones a la Seguridad Social, reduciendo aún más el poder adquisitivo.
La inquietud en Canarias es palpable, ya que estas medidas, destinadas a recortar 40.000 millones de gasto público para inversión en defensa, podrían ser emuladas por otros países europeos. La merma en la capacidad adquisitiva de los europeos, sumada a la amenaza de la inflación por el conflicto en Oriente Medio, genera incertidumbre en un sector que depende en gran medida del gasto turístico.
La dependencia del turismo alemán varía entre islas. En Fuerteventura, representan casi el 30% de los visitantes, mientras que en Gran Canaria alcanzan el 18%. En La Palma y La Gomera, este segmento es el más importante. En Tenerife, suponen un 11%, y en Lanzarote, un 7%. Aunque no se espera un colapso total del mercado, los efectos podrían ser progresivos, llevando a una reducción en la frecuencia de viajes, estancias más cortas o la elección de alojamientos más económicos, lo que impactaría negativamente en el sector.




