Este dispositivo, comunicado por el titular de la cartera, se centrará en la amenaza terrorista, los radicalismos y las posibles movilizaciones sociales que puedan surgir durante el evento. La fase crítica de alerta máxima comenzará con la llegada del pontífice el 6 de junio y se extenderá hasta el 12 de junio.
“"La visita del Papa es un evento especial y prioritario, pero no va a ir en detrimento de otros acontecimientos, y de la vida habitual de los ciudadanos."
La coordinación de este plan se ha llevado a cabo al máximo nivel en el Centro Tecnológico de Seguridad (CETSE) del Ministerio del Interior, con la participación de representantes de diversas instituciones. La fase preventiva, dedicada a la obtención de información, durará hasta el 31 de mayo, seguida de una fase de alerta desde el 1 de junio hasta la llegada del Papa, donde se blindarán los espacios de los actos.
El plan de seguridad se estructurará en torno a tres sedes principales: Madrid (del 5 al 9 de junio), Barcelona (del 9 al 11 de junio) y Canarias (del 11 al 12 de junio). La cifra de efectivos podría aumentar con la incorporación de policías autonómicos y locales. Se establecerán Centros de Coordinación (CECORs) en Madrid, Barcelona, Las Palmas y Santa Cruz para dirigir a los distintos grupos policiales.
La masiva afluencia de feligreses y la coincidencia con otros eventos, como conciertos en Madrid, suponen un reto adicional para la seguridad. El contexto internacional actual, marcado por tensiones geopolíticas, también ha sido un factor considerado en la planificación. Se han iniciado contactos con el equipo de seguridad personal del Papa, y se espera definir más detalles de la agenda en futuras reuniones, especialmente los movimientos precisos en Canarias.




